...Since then and forever onwards

First written in 2018

ACEPTA LA INCERTIDUMBRE

I

El presente documento es una combinación de distintas partes que pueden parecer repetitivas o confusas, pero que, realmente, son capas de una misma esencia. Quienes se exponen a ellas tienen la posibilidad de escoger una única capa o aceptarlas en conjunto como partes de un todo. Todas las partes, como una unidad completa, crean una herramienta que sirve como llave para abrir un nuevo camino muy necesario en el mundo actual; un camino que es esencial, y del que no podemos seguir prescindiendo. Este camino consiste en confiar en la incertidumbre, que es en realidad la única certeza.

Este documento ofrece un conjunto de herramientas muy peculiar, especialmente en nuestra época. Se trata también de uno muy complejo, pero trae consigo seguridad y nos proporciona un rayo de esperanza. Contiene un camino hacia el conocimiento práctico, así como herramientas con un potencial de desarrollo infinito en cualquier campo. Si los seres humanos aceptan utilizar este conocimiento como referente, se convertirá en una fuente para ellos a la hora de realizar cualquier creación. Solo entonces, podrán encontrar remedio, cura, seguridad y paz.

Es imposible que la lectura completa del presente documento deje indiferente al lector. Por el momento, nos dirigimos a aquellos que son capaces de sentir y están dispuestos a ser valientes y sumarse a nosotros a la hora de allanar de nuevo el camino hacia una tierra de paz.

Queremos iniciar un diálogo.

Los conocimientos primitivos que aquí se presentan han sido revelados ante el mundo una y otra vez, siempre de una forma distinta a fin de descubrir un nuevo matiz del mismo concepto. La creencia incuestionable en las leyes de la naturaleza y en otras fuerzas superiores, la aceptación de la vida y la muerte, de las limitaciones del ser humano y de la nulidad humana: esa es la auténtica verdad.

Estas creencias suponen una lucha constante para los seres humanos. A veces, tal y como ocurre en la actualidad, el hombre vive bajo la ilusión de haberlas superado, y es precisamente en ese momento cuando todo se derrumba, justo en el instante en el que cree haberlo comprendido todo, a no ser que sea capaz de encontrar el camino hacia la verdad.

Esta situación de lucha y resistencia se repite: siempre que alcanzan el clímax, los seres humanos sienten que tienen que superar esas creencias. Esto suele ocurrir cuando se descubre nueva información, lo cual provoca la impresión de haber identificado una solución. Durante este proceso, la fe en el camino siempre flaquea.

La creciente creencia en la información ilusoria no es simple, sino que es extremadamente compleja. Por esta razón, una vez alcanzado ese punto, resulta muy difícil recuperar esas creencias incuestionables y utilizarlas como base para todo. Aun así, es la única vía: utilizar medios sofisticados para situarlas de nuevo en el centro, donde los seres humanos se han situado con orgullo. Son los propios medios que han desarrollado los seres humanos los que les han vuelto locos.

El conocimiento está presente dentro de cada uno de nosotros en todo momento, así como a nuestro alrededor, incluso cuando necesitamos presentarlo de forma general y trascendental. El olvido de este conocimiento es el motivo por el que predomina la confusión y la raza humana se encuentra en un estado de conmoción.

Algunos de los que habéis recibido este documento habéis sido cuidadosamente seleccionados, mientras que otros habéis sido escogidos de forma aleatoria. Espero que cada uno de vosotros, sin importar vuestra trayectoria, seáis capaces de encontrar en vosotros mismos el camino hacia la verdad.

Este documento terminará por llegar a personas de todas las edades, tanto adultos como niños, en todo el mundo.

Es un documento universal, no religioso, aunque puede encajar en cualquier religión; no es apocalíptico, aunque puede anunciar malas noticias; no es espiritual, pero puede alcanzar mundos desconocidos; no está sujeto a definiciones, pero es muy preciso.

Es por ese motivo que he decidido no revelar el nombre del autor o de los personajes por el momento. Es importante dejar constancia de que este anonimato cumple únicamente una función ilustrativa. Al fin y al cabo, si estas palabras son la verdad, ¿qué importa si soy un hombre o una mujer? ¿Si pertenezco a una u otra religión? ¿Si poseo alguna titulación académica o carezco de formación? ¿Si soy una persona rica o pobre? ¿Guapa o fea? ¿Famosa o desconocida? ¿De verdad sería relevante? Revelar mi identidad solo interferiría o influiría vuestro juicio.

Así que probemos de esta forma, sin ver. Es fundamental aclarar que esta decisión no se trata de una técnica o forma de manipulación, ni pretende infundir miedo; simplemente se debe a que la tecnología actual trae consigo visibilidad, difusión de información, exhibicionismo, falta de sinceridad intelectual y, por tanto, podría convertirse en un arma destructiva. Esa es la razón por la que la verdad ha elegido este camino hoy y ha decidido mostrarse de forma anónima hasta que llegue el momento en el que las puertas estén listas para abrirse. Sin embargo, esto no significa que todo lo que se hace público de forma anónima sea cierto o digno de atención: el bitcoin, por ejemplo, se emplea de forma anónima como señuelo, pero no es una cuestión de determinar si es verdadero o falso.

No obstante, la verdad no puede ser virtual para siempre. Aunque sea invisible, sin duda, puedes sentirla. No es algo que dependa del cristal con que se mira, ni que esté sujeto a distintas interpretaciones u opiniones, al escepticismo o al sentido común que surgen cuando el miedo prevalece.

El mundo se ha acostumbrado a la publicidad y al marketing a modo de ilustraciones e imágenes, elementos que se exponen en forma de pruebas o testimonios personales como si fueran ciertos. Todo ello sí depende del cristal con que se mira y se utiliza de manera nociva, pero las personas ya no creen en ello y se sienten bastante perdidas. Sin embargo, todos los seres humanos, entidades, negocios o países que decidan abrir su corazón al contenido de este texto podrán encontrar una herramienta curativa y reparadora que permita renovar su crecimiento.

El hecho de conocer los resultados de esta batalla por adelantado no sirve de consuelo y, por difícil que resulte retirarse y volver al camino de la verdad, una guerra sin sentido implica mucho más sufrimiento y dificultades.

II​

Es probable que, como se nos ha dicho una y otra vez, pienses: “Pero sería muy difícil comprender lo que dices sin conocerte a ti y a tu querida amiga”. No obstante, insisto en que lo que se expresa aquí no tiene que ver conmigo o con mi querida amiga. Lo que aquí se expone no puede y no debe comprenderse, debe sentirse. Si solo pudiese entenderse si nos conocieras, la comprensión sería algo condicional y, por tanto, ilusorio. Pero ¿quién se atrevería a afirmar que no comprende, sino que simplemente siente? En la actualidad, solo se nos acepta si entendemos. Entender significa ser capaz de demostrar, pero la mayoría de las pruebas que un día son válidas quedan desacreditadas al siguiente.

Aquí, es necesario confiar, ya que una confianza que no sea condicional nunca puede romperse. Así que, atrevámonos en cualquier caso: no me conoces a mí ni conoces a mi querida amiga, pero ¡tratemos de sentir! La conclusión es que es hora de que dejemos de intentar comprenderlo todo. Esta obsesión siempre conduce al ser humano al mismo lugar. La misma obsesión que nos expulsó del paraíso en su momento sigue alejándonos de un paraíso potencial en el presente. Los seres humanos no pueden comprenderlo todo y, sin duda, tampoco pueden demostrarlo todo. Un ser humano es la combinación de una inteligencia y una emoción superiores eternamente basadas en una aceptación axiomática de las leyes de la naturaleza. En la actualidad, estamos tratando de modificar estas leyes y las estamos convirtiendo en un recuerdo romántico.

Así que, quizá te preguntes qué sentido tiene sentir lo que expresa este texto si todo está predeterminado; la respuesta es reducir el sufrimiento en la medida que sea posible. En cada fase, el conocimiento revela otra parte de sí mismo, a partir de la cual los seres humanos pueden crear más información. ¿Qué propósito tiene todo esto? Nadie lo sabe, nadie lo ha sabido nunca y nadie lo sabrá jamás. El hecho es que estamos aquí, todo lo demás es irrelevante.

El presente documento contiene una guía hacia el camino que la humanidad necesita en la actualidad, expresada en términos acordes a nuestro tiempo. Aborda el conocimiento, la información, la verdad, el remedio, la cura, la medicina y, sobre todo, la esperanza. Aborda el presente, el pasado y el futuro. De hecho, ¡lo abarca todo!

El mundo en el que vivimos hoy permite que todas las personas digan la verdad de una manera muy directa. Existen infinitas formas de exponer la verdad de forma sencilla; sin embargo, como nadie conoce realmente la verdad y nadie está realmente dispuesto a verla, pueden darse dos situaciones: o se proporciona información falsa, o la información que se expresa solo es parcialmente verdadera. Estas partes de la verdad suelen adornarse y rodearse de elementos seductores. La verdad no puede ir acompañada de publicidad o Photoshop. No depende de nada y, desde luego, no puede adaptarse a las necesidades de cada consumidor. Cuando se olvida, la verdad vuelve a llamar a la puerta; cuando la puerta no se abre de forma voluntaria, no tiene más remedio que forzar dicha puerta para abrirse paso.

Está en nuestras manos decidir si dejarla pasar de forma voluntaria o dolorosa.

“¡La naturaleza lo sabe!”, estas son las leyes de la naturaleza. Aunque las leyes de la naturaleza sean complejas, estas abarcan aquello que sabemos y sentimos en nuestro interior, no solo lo que vemos con nuestros ojos y comprendemos con nuestra mente.
Nosotros confiaremos en la incertidumbre en caso de que no veamos ni comprendamos.
Los seres humanos deciden a cada instante si vivir de acuerdo con las leyes de la naturaleza o no. Cumplir con las reglas no dará un único resultado: ofrecerá infinitas posibilidades encaminadas hacia un mismo objetivo.

La guía que ofrece este documento no amenaza lo que existe, sino que aporta una dirección precisa y ayuda a volver al camino correcto; ahí reside su belleza. Sabe como avanzar de la mano de lo que ya existe e indicar de nuevo la dirección cuando uno ha perdido el rumbo. Cuando esto ocurre, actúa como un manantial que todo lo revive y vierte sus aguas sobre todo aquello que se ha desvanecido. Resulta saciante y, lentamente, restaura y rejuvenece todo en perfecta armonía.

Suena maravilloso, ¿verdad? Pero requiere nobleza, modestia y la capacidad de distanciarse del propio ego. Es preciso transformar la agresividad en dulzura y, sobre todo, el miedo en fe. Sin embargo, aceptar la verdad y seguir su camino requiere, en primer lugar, consentimiento. Acceder a la verdad es algo que funcionará para cualquiera, desde personas hasta empresas, organizaciones, estados o naciones.

No estamos destinados a depender de nada ni de nadie, ya sea de otros seres humanos, de la medicina, del entretenimiento o de organizaciones, aunque esto no nos impide buscar ayuda de vez en cuando. Seguir esta guía nos libera de nuestra dependencia, nos proporciona acceso al mundo al completo y nos ayuda a repararnos a nosotros mismos, a inventar, soñar, comenzar, avanzar y descubrir nuevos mundos para recuperar la esperanza y la fe.

Cuando conocí a mi querida amiga, era obvio que ella portaba principalmente conocimiento y verdad, pero muy poca información, lo que le permitía concentrarse en el conocimiento sin ninguna distracción. Dentro de mí había conocimiento, pero también mucha información. El conocimiento que se le había confiado la condujo a una forma distinta de comprender las situaciones y, como consecuencia, fue capaz de encontrar una cura o una solución a casos imposibles y afrontar nuevos desafíos para el cuerpo y la mente en el mundo actual. Ahora existe una oportunidad para seguir este camino y explorar estas soluciones.

Están basadas en una comprensión que conduce a un diagnóstico preciso y personalizado y en plantas que, en armonía, producen fórmulas únicas (y no, no nos estamos refiriendo al cannabis o la cúrcuma). Imagina cómo sería establecer un diálogo perfecto entre distintas plantas, exactamente igual que entre humanos: uno es fuerte, otro sabio, otro muestra afecto, otro se encarga de las relaciones públicas, otro resuelve conflictos… y todos juntos gestionan una crisis personal. En algunos casos, pueden convertirse en creaciones genéricas, aptas para cualquiera, que nunca antes se habían visto. Así que cogimos todo lo que comprendíamos y de lo que disponíamos como seres humanos y tratamos de expresarlo: la verdad. Con mucha inocencia, amor, valentía y un gran sacrificio, nos aferramos a la verdad de manera intransigente, costase lo que costase.

Cada vez que intentábamos adaptarnos a lo que resultaba aceptable para nuestro entorno, cada vez que intentábamos comprobar si nos estábamos perdiendo algo o cada vez que nos preguntábamos si estábamos atrapados en nuestro propio mundo, recibimos una misma respuesta firme que nos reconfortaba ante esta nueva dirección.

Hace aproximadamente una década, abrimos una clínica con el objetivo de utilizar el conocimiento del que disponíamos para ofrecer soluciones a las personas que acudieran. El boca a boca rápidamente surtió efecto, y llegaron a nuestra clínica casos desesperados para los que no se había encontrado solución en ningún otro sitio. Algunos, entre ellos también médicos, buscaban una solución a enfermedades imposibles de diagnosticar. En un principio, parecía que esta era la forma de hacerlo. Las personas lo entenderían y se unirían a nosotros porque sentirían que aún hay esperanza. Fueron muchas las personas que vinieron: ricos, pobres, doctores, personas sin formación… gente de todas las clases sociales. Escucharon la verdad de nuestra boca y recibieron una solución de forma muy precisa, ya que decir la verdad sin dar una solución no permite ningún progreso en la mayoría de los casos.

Todas estas personas hacían hincapié en que el sistema sanitario actual era deficiente. Por desgracia, a día de hoy, no es más que un reflejo de muchos otros sistemas. Me gustaría destacar que no pretendemos sustituir el sistema actual, sino repararlo mediante un conocimiento al que la humanidad no tiene acceso, y, de esta forma, liberar a los seres humanos de su dependencia.

El verdadero propósito del sistema actual, así como de las tecnologías disponibles, es servir al ser humano en caso de emergencia. Pero este estado de emergencia se ha convertido en una forma de vida. El sistema no sabe cómo abordar la “verdadera forma de vida” a menos que se trate de una situación de emergencia; de hecho, ni siquiera tiene que abordarla, ya que no es su deber. Involuntariamente, el sistema crea una dependencia que resulta destructiva y una sensación de emergencia presente en todo momento.

A continuación, presentamos una historia sobre la que reflexionar: un caso real de una niña que nació con un problema cardíaco. A los siete años, tras una operación quirúrgica a corazón abierto, su actividad cardíaca recuperó la normalidad. Hoy, a sus diez años, se somete a revisiones anuales con instrumentos muy avanzados. Come lo que comen la mayoría de los niños, y los resultados de los análisis de sangre que se hace periódicamente muestran que su nivel de colesterol se encuentra demasiado cerca del umbral de colesterol alto, su actividad renal y hepática son anormales y su actividad intestinal es problemática. Tras observar estos resultados, la doctora llama a la madre y dice: “Quiero que prestemos atención al colesterol”. “¿Y qué ocurre con los otros índices?”, pregunta la madre. “No me preocupan”, responde la doctora.

Desde el punto de vista del sofisticado sistema actual, no se puede hacer nada con la información sobre la desviación de estos índices, sin importar si se trata de un adulto o un niño. Podemos observar un aumento en el número de personas que se encuentran en una situación similar: están en una zona gris que no se reconoce como riesgo médico inmediato. Sería razonable suponer que el organismo de esta niña, al no recibir el tratamiento necesario, sufre enfermedades graves a una edad muy temprana. Esta situación, a tan corta edad, es común en la actualidad y es el resultado de toda una serie de parámetros que los sistemas actuales no son capaces de abordar.

La doctora de esta niña no tiene una solución; realmente no ve el problema. Y si pasada una, dos o incluso tres décadas, esta misma niña volviese al médico con un problema grave como consecuencia de esta situación, la doctora no podrá ayudarla porque será demasiado tarde. La doctora probablemente hará referencia a sus antecedentes cardíacos del mismo modo que se hace referencia a la genética. Este enfoque es inadecuado porque está basado en una información incompleta.

Cuando no se atiende a dichos índices se crea una visión incompleta, y es obvio que cualquier intento de encontrar una cura para una enfermedad grave o crónica está condenado al fracaso, ya que o bien las hipótesis básicas son incorrectas, o bien la información en la que están basadas lo es. El cuerpo responde a nuestra alma y crea una fórmula concreta que es única y específica para cada individuo. La medicina personalizada resulta atractiva, pero debe ser personalizada a todos los niveles. Además, si no me conoces realmente, no puedes crear algo personalizado para mí.

Lo que quiero conseguir aquí es establecer un diálogo para redistribuir los inmensos recursos que en la actualidad están únicamente al servicio de la ciencia. Las herramientas existentes deberían estar disponibles para ambas partes por igual: para la medicina actual y la medicina tal y como dicta la naturaleza.

Muchas personas comparten, publicitan y ofrecen tratamiento a partir de su propia verdad personal. Se trata de una verdad subjetiva que suele ir acompañada de ego, intereses propios y otras consideraciones. Es fundamental hacer una distinción aquí entre la verdad personal y la universal. La verdad personal, que sin duda puede ser útil y motivadora en ciertas ocasiones, procede del éxito personal o de la comprensión personal. Sin embargo, no puede permanecer como algo puro dado que ha sido procesado y es más probable que haya sufrido desviaciones. La verdad universal, por el contrario, es una verdad absoluta. No es una elección, ni está sujeta a opiniones.
Conocer la verdad brinda grandes esperanzas, pero también conlleva una gran responsabilidad. Por esta razón, conocer la verdad no nos proporciona paz ni a mi querida amiga ni a mí.

Se nos ha pedido que expliquemos qué estamos haciendo exactamente con las herramientas del mundo actual. Puesto que para nosotros no resulta natural ser censurados o editados, nos negamos a ofrecer una explicación. No obstante, finalmente, decidimos invertir gran parte de nuestro tiempo en crear una página web, lo que supuso tantas consideraciones y limitaciones que no pudimos transmitir nuestra visión al completo. Teníamos que lidiar con cuestiones como qué palabras aparecerían en Google y cuáles no, qué podíamos y qué no podíamos decir según las normativas, etc. En definitiva, acabamos creando una página web que parecía la web de una clínica de medicina natural. Sin duda, tenía una imagen prestigiosa y excelente, pero era una de muchas. Y, obviamente, no podíamos seguir el ritmo del mantenimiento de la web ni captar la atención del público constantemente. ¿Cómo podíamos concentrarnos en las cuestiones más importantes de esta forma?

Mientras tanto, seleccionamos aquellos remedios para los que se necesitaba cumplir con menos normativas e intentamos seguir las reglas establecidas y comenzamos a construir una fábrica. Nos dijeron que comenzáramos con una fábrica de cosméticos. Cambiamos de una especialidad a otra en varias ocasiones y, con cada cambio, tuvimos que conseguir una nueva licencia para nuestra fábrica. A lo largo de todo el proceso, no se nos permitía que revelásemos el verdadero propósito de nuestras fórmulas.

En un momento dado, se nos unieron personas que habían vivido una experiencia con nosotros y que habían pedido que estas fórmulas permanecieran en el mundo. Fue entonces cuando sentimos la necesidad de ampliar nuestro círculo de simpatizantes; era difícil ignorar los datos y los resultados finales de nuestro trabajo. Teníamos muchas peticiones poco comunes en general y del mundo de los negocios en particular. Esto no era resultado de control, fervor, ego o insistencia, sino que surgía del conocimiento y de la responsabilidad de evitar que la verdad se distorsionase.

Muchos aseguran saber, aunque es probable que en la mayoría de los casos sea un engaño. A menudo nos encontrábamos ante decenas de personas inteligentes y de éxito, con cargos clave en todo el mundo, ricos o no, que parecían haberlo visto todo. Por un lado, no querían dejarnos ir: querían saber más y más y, aun así, no eran capaces de dar el siguiente paso. Después de ver resultados concretos de nuestros medicamentos, un reconocido farmacólogo dijo: “Se nos ha educado para pensar de una forma determinada, ayudadme a buscar otra manera de transmitir esto a mis compañeros…”. Había entendido que nuestros resultados rechazaban todas las hipótesis en las que se basa el desarrollo de los medicamentos modernos y las recomendaciones de tratamiento y que llevan a las personas a entrar en un círculo vicioso de un sinfín de tratamientos y enfermedades.

Sin embargo, pedía lo imposible: quería que ajustásemos la verdad a sus limitadas herramientas. Quienes conozcan el mundo de la medicina estarán familiarizados con la obsesión por encontrar un ingrediente activo en una planta. Se trata del enfoque opuesto al de mi querida amiga: lo que ella busca es la elaboración de combinaciones armoniosas. Este mismo principio es aplicable al cuerpo humano. No podemos afirmar que únicamente el cerebro o el corazón pueden activar el organismo, ¿verdad? ¿Puede el corazón revivir a una persona sin cerebro o sin vasos sanguíneos? Claramente no. El organismo no funcionará plena y sanamente a menos que todas sus partes operen juntas, en la dosis exacta.

Este experto farmacéutico nos pidió que le ayudásemos a creer. El ser humano puede elegir creer, pero, en la mayoría de los casos, prefiere creer desde un plano de angustia, cuando ya no hay escapatoria y creer se convierte en el último recurso. Lo que de verdad estoy pidiendo es que, ante una crisis, sigamos el camino de la fe en la incertidumbre.No podemos ayudarle. Tiene que ser él quien elija salir de su pasividad, atreverse, hacer un esfuerzo, no tener miedo a entregarse y creer en este camino. No podemos ayudarle, no porque no queramos, sino porque las herramientas que necesitamos para ayudarle ya están a su disposición: dinero, control, medios de comunicación y, sobre todo, el deseo de elegir o no. Los terapeutas se encuentran con un dilema similar cuando sus pacientes les piden que les salven o que les ayuden, puesto que las herramientas para recuperarse o morir están en manos del paciente.

No podemos ayudarte. Necesitas elegir salir de tu pasividad, atreverte a hacer un esfuerzo, no tener miedo, entregarte y creer en este camino.

Finalmente, decidimos hacer aquello que, por muchas razones (miedo, inocencia y falta de comprensión del concepto de modestia), habíamos evitado hacer hasta ahora: dejar atrás todos esos tortuosos caminos y salir por nuestro propio pie para contar la verdad. No somos empresarios industriales, no somos personajes públicos de Facebook ni recaudamos fondos. Sabemos ciertas cosas que el mundo necesita y, tanto si decide enfrentarse a ellas como si no, nos sentimos obligados a presentarlas.

¿En qué estábamos pensando? ¡Solo Dios lo sabe! Al fin y al cabo, las personas como nosotros necesitan una libertad e independencia absolutas. La verdad no se puede ofrecer en porciones o cantidades fijas. La verdad requiere una gran libertad y flexibilidad. No se puede trasladar utilizando los cables y las leyes que los seres humanos han creado.
Entonces, abandonamos nuestro ingenuo intento de desarrollar, producir, poner a disposición de otros y mostrar interés, dado que se veía coaccionado por una gran cantidad de limitaciones, prohibiciones, intimidaciones y obsesiones.

 

II​I

El conocimiento fundamental se revela al mundo por sí mismo de muchas maneras diferentes. Puede aparecer durante distintos períodos de tiempo, a través de una persona, de fenómenos naturales, de acontecimientos históricos, mediante la religión, las modas, la música, las películas y otra infinidad de formas. Algunas veces se revela a sí mismo abiertamente; otras, lo hace bajo una máscara. El conocimiento fundamental llega a los seres humanos en forma de materia prima de la que pueden, consciente o inconscientemente, obtener información con el objetivo de mejorar su propia existencia y la del planeta. No obstante, los seres humanos no tienen ningún control sobre el conocimiento ni están en posesión de este.

Cuando un ser humano es portador del conocimiento fundamental, lo sabe, únicamente lo sabe; no puede escapar de ello ni dejarlo ir. Esto no significa que vaya a ser capaz de compartir ese conocimiento y, desde luego, tampoco significa que vaya a lograr que el resto de la humanidad lo acepte. Solo puede esforzarse al máximo. Únicamente se sentirá seguro frente a cualquier dificultad o resistencia.

Cuando una persona o una cosa es portadora de conocimiento universal, es una verdad absoluta, una ley básica en la que la humanidad confía y que la humanidad respeta. En algunas ocasiones, cuando la persona es egocéntrica y se encuentra confundida, abandona su fe en las leyes fundamentales del universo. Su percepción se invierte, y se crea una especie de ilusión a medida que la información que desarrolla se convierte en conocimiento fundamental y verdad. Todo el mundo conoce esos períodos de confusión, principalmente gracias a las leyendas, la mitología y las civilizaciones imaginarias. Hay belleza en el hecho de que este conocimiento nos llegue a modo de ritual, una y otra vez, y se adapte a las necesidades del momento. Los seres humanos pueden oponerse a ello, pero tarde o temprano lo aceptarán, dado que el siguiente paso depende de ello. De las leyendas antiguas solo se ha conservado la magnificencia y la sabiduría divina, por lo que no siempre contamos con las herramientas para entenderlas. Sin embargo, pueden aparecer ciertas señales para recordarnos que tomemos conciencia de nuestra confusión y no cometamos el mismo error de nuevo.

Las nuevas generaciones se han constreñido a un canal de información limitado mediante el que se ha acordado explorar el universo, pero, ahí fuera, se puede encontrar una abundante oferta disponible. La ciencia es un canal con sus propias normas, umbrales discriminatorios, grupos exclusivos, publicidad y tecnología.
Este canal es engañoso. La gente cree que tiene control sobre el conocimiento, que ha desarrollado herramientas para alcanzarlo, pero la verdad es que los seres humanos no pueden crear conocimiento y nunca serán capaces de hacerlo.

Puedes elaborar diamantes sintéticos o tomates genéricamente modificados en un laboratorio, pero nunca podrás producir un diamante auténtico. Si la humanidad respetase esta ley, el conocimiento fluiría y las personas ampliarían más y más este conocimiento. Avanzarían, realizarían nuevos descubrimientos, mejorarían sus vidas, se enriquecerían a sí mismos y crearían, en todos los campos en los que fuese posible, obras maestras preciosas, mostrando así la infinita belleza del mundo, sus soluciones inagotables y los caminos que ofrece.

En tanto que acepta esta ley suprema, el ser humano acepta asumir responsabilidad y comprender sus limitaciones. El intento de controlar el conocimiento ha generado mutaciones y un falso conocimiento que está muy desarrollado, pero es falso y, muchas veces, incluso nocivo. Es nocivo porque nos ha hecho impotentes a la mayoría de nosotros, incapaces de pensar, incapaces de decidir por nosotros mismos, incapaces de saber, ver o asumir responsabilidad. Aun así, debemos aceptar nuestra responsabilidad. De lo contrario, el ser humano vivirá en una constante dependencia.

El ser humano no ha sido creado para vivir supeditado a esta dependencia. No se ha creado para ser un robot controlado por un operador y, cuando está en dicha posición, experimenta ansiedad, mucha ansiedad. Esa ansiedad es la consecuencia de haber perdido su independencia, su habilidad para sentir, para pensar, para ser. Experimenta ansiedad porque no puede confiar en nada estable: depende de algo que a su vez depende de su dependencia, no en algo que existe por sí mismo. Su mente está nublada de todas las maneras posibles por el efecto de pastillas, pantallas, emociones, compras y ruido, mucho ruido. ¿Qué haces cuando hay ruido? Tratas de gritar más fuerte. El que grite más fuerte será escuchado.
Gritar conlleva violencia, rabia, control, crueldad, desasosiego, exposición y desnudez. ¿Cómo podría no dar miedo?

Un ser humano no necesita que alguien le diga que todo está bien; necesita saber, sentir y creer que todo está bien. Esto solo ocurre con la verdad, lo cual no significa que el liderazgo no sea necesario. De hecho, lo es, pero no lo son los “gobernantes del conocimiento”.

Por un lado, el conocimiento es muy accesible en la actualidad; por otro, los “muros de hierro” de la ciencia, el dinero, el control, el miedo, el ego, la dependencia, la tecnología y la ilusión de que el ser humano tiene control sobre todo impiden que el conocimiento se reciba y se acepte. Sin embargo, las puertas también se pueden abrir cuando estos elementos son empleados correctamente.

Será difícil que la humanidad avance sin antes aceptar este conocimiento; además, nunca será capaz de controlar las leyes del universo. Hoy en día, la humanidad se mueve impulsada por el miedo, debido a la dependencia y a la ilusión.
Se necesita una gran voluntad para escuchar y aceptar esta dirección tan nueva en un mundo en el que se nos ha educado para entender en lugar de sentir. No obstante, en el fondo uno es consciente de que no sabe nada y de que está perdido ante el gran abanico de mentiras que se presentan como soluciones.

Los seres humanos saben cómo salir de esas situaciones, la única diferencia es el precio a pagar. Emanciparse de esas ilusiones suele ser doloroso; conlleva caminar hacia lo desconocido voluntariamente y con valor, que es el mayor miedo de la especie humana, pero también constituye la esencia de su existencia. De hecho, vivir en esa ilusión solo contribuye a aumentar ese miedo. La aceptación de la verdad nos permite convivir en paz con el miedo y la verdad al tiempo que mantenemos el control de nuestras propias vidas.

Aquí no hay a quien culpar, todos somos responsables, por lo que la solución depende de cada uno de nosotros. Para bien o para mal, somos seres humanos con pasiones, miedos y deseos de control, pero, ante todo, poseemos sabiduría y corazón, y debemos recurrir a ellos hoy. Actualmente, no existe un dominio que no haya sido víctima de las mutaciones que hemos creado. No es de extrañar que el nivel de ansiedad de los humanos haya alcanzado niveles peligrosos; una persona solo puede lograr paz mediante la verdad.

Por tanto, el conocimiento es la guía eterna hacia una información sin límites. No es una novedad, nunca es algo nuevo, sino que se repite una y otra vez y se presenta de diferentes formas. Se adapta al lenguaje, al carácter y a las nuevas necesidades. Encaja con las nuevas necesidades de cada época. Lo que cambia es la información que se genera a partir de él: las capas de información. El conocimiento es axiomático, y su infinidad se expresa en la información que producimos a partir de él. Por tanto, convertir la información en axioma resulta en una ilusión.

Los seres humanos tienen que aprender de nuevo lo que se halla entre la información y el conocimiento. Hoy en día, pocas personas cuentan con las herramientas necesarias para distinguir entre ambas, mientras que todos, sin excepción, tienen la sensación de que algo no está funcionando debidamente y de que no están satisfechos con lo que han conseguido. En estos tiempos, la mayoría de las personas reconocen esta falta de satisfacción a una edad cada vez más temprana, y es por este motivo por el que las nuevas generaciones cuentan con la fortaleza necesaria para recuperar la aceptación de esta realidad. Aunque el camino sea difícil, no quedará otra opción.

En la actualidad, la gente está cansada, exhausta, aletargada, con ansiedad y, sobre todo, no sabe dónde ir. Esto se puede y se debe corregir. La restauración de la armonía dañada tiene que empezar en alguna parte. La información disponible y la inteligencia humana nos ha llevado prácticamente a todos a pensar que sabemos, pero la mayoría de nosotros sentimos que no sabemos nada y que estamos atrapados entre dos mundos. Restaurar la armonía está en manos de aquellos que sienten que aquí existe algo de verdad y que son capaces superar su ego, su miedo y sus hábitos. La alternativa es nuestra condena.

Cuantos más seres humanos se desarrollen y consigan información que les permita entender el poder de la infinidad de la naturaleza, más codiciosos se volverán; de igual modo que tener dinero lleva a algunas personas a querer más, a controlarlo y a pensar que solucionará todos sus problemas.

Entiendes que no tienes ninguna posibilidad frente a la naturaleza, pero no lo puedes resistir: intentas desarrollar más y más formas de conquistarla, de protegerte de ella, de armarte de confianza… La respuesta no está ahí.
La respuesta reside en la aceptación de los axiomas de la naturaleza.

Basta con observar todo el conocimiento y sabiduría que hemos adquirido. Necesitamos hacer películas con tecnología avanzada para visualizar la sabiduría de la naturaleza, mientras que las personas de otras épocas, a pesar de no alcanzar a ver quién vivía en la otra orilla del río más cercano, no necesitaban ninguna prueba de lo que sabían en el fondo de su ser.

No sé en qué medida puedo conectar con “aquellos que saben”, pero espero poder llegar y hacer reaccionar a “aquellos que sienten”. Hoy en día hay muchas personas que pertenecen al primer grupo. Solo conocen las partes de un todo y no quieren ver el conjunto. Es suficiente con leer las noticias diarias sobre investigación: son verdad un día y, al siguiente, son refutadas. Pero no quiero llamar a error; con esto no me refiero a un descubrimiento que fuese apropiado para su tiempo y que supusiese un paso sustancial en el desarrollo de la humanidad. El problema reside en que la mayoría de los estudios siguen perteneciendo al modelo antiguo y continúan recibiendo financiación, energía y prestigio.

La verdad no pertenece a nadie y si se presenta como partes independientes sin mostrar el conjunto, es falsa y conduce a engaño. No conozco a nadie en este mundo que posea estos tres elementos: una solución, un camino y esperanza.
Lo que sé y lo que escribo aquí, o lo que mi querida amiga sabe y expresa en su medicina y en su diagnóstico, no es nuevo. Como he dicho, el conocimiento viene y se revela por sí mismo una y otra vez. Solo cambia la forma en que se presenta; se adapta al espíritu de la época y a las necesidades actuales, sabiendo que el portador del conocimiento se mantiene modesto, ya que no es más que el portador. Con total confianza digo que no hay nadie más que lo traslade de esta manera, y de verdad espero que tengamos éxito a la hora de difundir el conocimiento a lo largo de toda nuestra vida. En cualquier caso, será imposible escapar de él.

No existe ningún dominio que pueda prescindir de este lenguaje universal. Estos son tiempos difíciles. Parece que el lenguaje en muchas áreas ya no es relevante: se repite, se ha quedado atascado y no da respuesta a las necesidades, ya sea de la ciencia en general o de la medicina, la política, la publicidad, la psicología, la seguridad y la comunicación en particular. Además, no hay necesidad de adaptar el lenguaje a cada dominio: es un lenguaje universal.

Simplemente queremos iniciar un diálogo.

Puede que algunos se pregunten: “¿Qué clase de diálogo se puede entablar con alguien que ya sabe?”
Puede haber uno, y otro mucho más fructífero.
El conocimiento que llega al mundo viste cada vez un atuendo distinto. Se adapta en función de la época. La nueva información se extraerá en cualquier momento, revelando una capa tras otra.
Este es el diálogo más bonito e interesante de todos. Uno que dé razón a la existencia y que permita la vida junto con la incertidumbre. Hoy en día, el diálogo se da entre nosotros y no con la verdad. La verdad ha sido abandonada y olvidada y ahora es el momento de volver a ella.

Entonces, ¿cuál es el propósito del diálogo? ¿Qué sacaremos de él?
El diálogo es un camino que nos conduce fuera de la situación actual. Solo el tiempo dirá que cuál será el resultado. Sin embargo, una cosa es cierta: tenemos una vía. Tenemos aquí una oportunidad de encontrar una cura para las enfermedades que a día de hoy siguen pareciendo imposibles e intolerables para la humanidad

¿Cómo lo haremos? Puedes reaccionar a este documento y nosotros te responderemos.
Reaccionaréis entre vosotros, y quizá os resulte enriquecedor.
No lo sé. En cualquier caso, lo intentaremos, solo con un alma dispuesta. No en una lucha, no en una guerra.

Si decides responder a esta llamada al diálogo, puedes hacerlo mediante el email adjunto.

¿Ahora que?

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